El empleo en tiempos de Inteligencia Artificial

Inteligencia Artificial vs Automatización

Según Wikipedia, la inteligencia puede ser definida como “la capacidad de generar información nueva combinando la que recibimos del exterior con aquella de la que disponemos en nuestra memoria. Se trata de una capacidad general que implica varios factores: el pensamiento abstracto dirigido hacia la resolución de problemas o en la capacidad de adquirir conocimientos.”

Entonces, en resumen: 1) capacidad de generar información, combinando 2) la que recibimos del exterior, con 3) la que tenemos en nuestra memoria.

Implica: 1) el pensamiento abstracto para la resolución de problemas, y 2) la capacidad de adquirir conocimiento.

Ahora bien, partiendo de esa base, qué pensamos cuando hablamos de robots? Cuanto temor tenemos de que los robots dominen el mundo? O que reemplacen a las personas en los procesos productivos? Que representen la nueva revolución industrial y nos dejen fuera de lo conocido?

Recibimos en forma permanente información sobre lo nuevo, pero lo único que hay en nuestra memoria es el vago recuerdo de películas viejas, y teorías conspirativas de robots que enloquecen cuando toman el control.

Nada de eso parece ser Inteligencia Artificial.

La nota de Lorena Jaume-Palasí en el Diario El País, me llamó la atención. En su articulo “Por qué no hay que tener miedo de la inteligencia artificial” define la Inteligencia Artificial como “una forma de automatización avanzada“.

Confieso que al principio sentí que era un intento de reducir a la IA, convirtiéndola en una serie de pasos lógicos aplicados para el logro de un fin determinado.

Siendo así, no nos excluye, sino que actuaríamos como partícipes necesarios para plantear ese fin determinado a lograr, y en la configuración de los pasos para lograrlo.

Sin embargo, estamos dejando de lado que la inteligencia implica también la capacidad de adquirir conocimientos.

Entonces, la lógica histórica a partir de la cual proyectamos es una primera fuente vital para armar el patrón lógico.

Luego, una red neuronal artificial sólida reunirá información del contexto, sumará variables en su evaluación que correrán en paralelo, y brindará la mejor solución a un problema, superando la capacidad humana de toma de decisión.

Eso significa que tomará mejores decisiones? Claro que no.

Significa que tomará la mejor decisión teniendo en cuenta la información disponible.

Qué nos queda?

El protagonismo humano estará centrado principalmente en:

  • El instinto, y con ello la alternativa creativa por fuera del método.
  • La detección de las nuevas variables que la lógica no perciba.
  • El descubrimiento de lo nuevo, como superación de lo existente.

Suena poético. Pero realista. Todo aquello susceptible de repetición, que pueda ser adoptado por un método, será objeto de automatización. Nuestra participación será vital en el inicio, durante la curva de aprendizaje de la tecnología, y hasta que todas las economías puedan automatizarlo. Y luego, volver a empezar con la siguiente mejora. De nuevo el mismo ciclo.

Y qué hacer frente a una falla de la inteligencia artificial?

Podemos atribuirle responsabilidad a la máquina que falle?

Otra vez no. El sólo pensarlo deja ver el mismo temor que hablábamos más arriba.

Entonces, en el caso de falla, el ser humano responsable de la configuración, del código, del método, del mantenimiento, de la actualización que falte, será el responsable. Sin embargo, responsabilidad o no, es condición imprescindible que se conozcan las condiciones y rigurosidad del sistema de actualización de la máquina inteligente.

Regulado su funcionamiento, el siguiente paso es legislar lo que las personas y empresas pueden hacer con la información que obtengan.

El ciudadano no es quien debe entender el proceso técnico detrás de la IA para poder usarla. Son los ingenieros, los científicos de datos, así como los departamentos de marketing y los Gobiernos que usen o tengan que regular dichas tecnologías, quienes deben comprender la dimensión social y ética de la inteligencia artificial.” (El País, 17-03-18)

Como menciona Maria Pérez Ortiz en su nota titulada “Podremos crear maquinas verdaderamente inteligentes?” del 01-04-18 en el mismo Diario, “La inteligencia artificial no ha nacido para competir con nuestra inteligencia, sino para ayudarnos en nuestras tareas diarias, en su mayoría rutinarias, y, en consecuencia, mejorar nuestro nivel de vida. Sin duda mejorará nuestra inteligencia colectiva, dando paso a avances que ahora mismo consideramos ciencia ficción. Algunos de ellos pertenecen más al presente que al futuro: sistemas que aprenden de patrones cerebrales para ayudar a personas con movilidad reducida a utilizar brazos o piernas biónicas, reconocimiento de emociones en animales o detección de somnolencia en conductores analizando patrones de parpadeo, entre otros.”

Cómo impactará en el empleo

Las opiniones están repartidas. Hay quienes creen que las organizaciones se irán adaptando gradualmente y el cambio se dará muy de a poco. Hay otros que creemos que en los próximos 5 o 10 años viviremos una nueva reconversión de puestos de trabajo, en el que no disminuirá la cantidad de puestos, pero sí deberá aumentar de manera significativa el grado de especialización.

En su nota “Las nuevas tecnologías cruzan positivamente al mundo del trabajo“, en Diario La Nación del 18-03-18, Andres Krom agrega que la tendencia indica la disminución futura de contadores, carpinteros, bibliotecarios. Por el contrario, remarca que se mantendrá constante la necesidad de maestros, cirujanos, ingenieros, abogados y matemáticos.

La diferencia entre el primer grupo y el segundo es clara. En el primer caso, sus tareas son repetitivas, y fácilmente automatizables. En el segundo grupo, el componente “humano” es vital, y agrega un valor que no podrá ser reemplazado.

 

En definitiva, todo cambia. Y con ello, las definiciones del mundo que nos rodea.

Es nuestra obligación estar atentos a lo que viene, porque tengamos la edad que tengamos, somos los formadores de las generaciones futuras, que verán las nuevas tecnologías como una variable permanente de todos los días, y deben estar preparados.

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